Estamos solos?

Recientemente terminé de leer una novela titulada " El Evangelio Maldito ", un triller de acción, con muchos elementos sobrenaturales. Ciertamente la novela no está mal, parte de su trama se basa en un hecho que realmente me descentró en el momento en el que lo leí. Casi me obliga a dejar de leer y abandonar el libro, ya que lo que narraba me afectó en forma particular, toda vez que me considero católico y trato de mantener mi fe.
El punto al cual me refiero, es una parte de la historia en la cual se narra que cuando Cristo esta en la cruz, pierde la visión beatífica del Padre y el odio lo llena, maldiciendo al mundo que lo rodea y al Padre que permite que le suceda todo cuanto esta viviendo. Al hacer esto, según el autor, el Cristo ya no es el hijo de Dios, se transforma en el hijo de Lucifer.
Este párrafo, este segmento de la historia me hace sentir mal, incluso ahora, mientras lo escribo, siento que es profundamente maligno el dudar de la bondad de Jesús y de su entrega total a los hombres.
Todo esto lo traigo a colación dada la situación en la cual estamos inmersos. Diariamente escuchamos y leemos declaraciones de personas, con niveles de instrucción elevados, que utilizan su inteligencia y sus conocimientos para apuntalar y cumplir con todo el andamiaje "legal" que el gobierno esta construyendo para atropellar de manera desproporcionada a todo aquel que tenga ideas diferentes.
Es impresionante el escuchar la manera en la cual se tuerce el derecho, se tergiversa la realidad, se toma por bandera la salud mental del colectivo, los intereses del pueblo, para justificar lo injustificable.
Es realmente desolador el despertar y encontrar que de un plumazo se cierren 34 empresas, emisoras de radio, se intervengan procesadoras de café y, lo que es más triste aún, se obligue a los empleados de esas empresas a escuchar el discurso de un funcionario de turno, quitándoles, además del trabajo, la dignidad de personas, la libertad de no querer estar cerca de aquel que esta poniendo en riesgo la manutención de sus respectivas familias.
Frente a estos atropellos, nos vemos tentados a levantarnos y querer acabar en forma física con aquellos que cometen estos actos, pero es en ese instante en el cual debemos pensar en la fortaleza de la esperanza.
Es en este instante en el cual debemos pensar que si queremos que todo esto acabe, no debemos comportarnos de la misma manera en la cual se comportan los que abusan del poder.
Debemos pensar en forma positiva, debemos tener una actitud de resistencia, defendiendo nuestras ideas, pero también defendiendo nuestra integridad de ser humano, de forma que no permitamos que el odio nos guié, ya que si eso pasa, entonces si habremos perdido todo, habremos sucumbido a la tentación y nada nos diferenciará de aquellos a los que repudiamos.
Creo que es tiempo de esperanza, de actuar con valentía, pero no con la falsa coraza que nos da la violencia. Creo que no estamos solos en esto, somos muchos los que continuamente nos sentimos como al final del camino, pero debemos recordar que las cosas solo cambian cuando logramos cambiar nuestro comportamiento diario. No necesitamos un héroe, necesitamos tomar conciencia y no jugar el juego del vencedor y el vencido, debemos tratar de ver la luz y ser el final de la violencia, no porque la devolvemos, al contrario, porque a pesar de todo ponemos la otra mejilla y mantenemos nuestra dignidad incólume.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Validar la firma, mi experiencia

Por qué no desearles paz?