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Mostrando entradas de 2013

Este fin de semana...

Creo que pocos fines de semana han traído tanta angustia. Estamos en presencia de una realidad que trata de ser silenciada y, sin embargo, nos explota en la cara, ruda, violenta, sin ningún tipo de miramientos. Es triste ver como se juega con la ignorancia y con la avaricia de un pueblo. No tengo manera de justificar a las personas que saquean tiendas de electrodomésticos, no la hay. Nadie puede morir si no tiene un televisor de 42 pulgadas, eso no hace falta para vivir, no es un bien de primera necesidad. Es peor, es un bien suntuario, es un símbolo de estatus, es vanidad. Entonces, es lógico si estamos en un proceso de búsqueda de un hombre nuevo, que tenga principios diferentes a los creados en el capitalismo, incentivar estas conductas? Durante todos los años de revolución, el gobierno central lucha por cambiar el modelo educativo, para eliminar las competencias entre los niños y tratar de crear una sociedad de solidaridad, pero este fin de semana parece que todo quedó en ...

Somos la imagen en el espejo...

Durante mucho tiempo hemos vivido en una polarización que ha hecho difícil el convivir. Sin hacer un esfuerzo muy grande, puedo recordar momentos realmente dificiles; el paro petrolero, las marchas, el catorce de abril, los rumores sobre la llegada al pais de miles de bolsas para cadáveres, los mitos sobre los círculos bolivarianos, las acciones de la difunta Lina Ron, las invasiones y muchas cosas más, de las cuales realmente podemos sentir vergüenza como sociedad. Y digo vergüenza porque no hemos sido capaces de construir los caminos de entendimiento que nos permitan encontrar las soluciones a nuestros problemas de una manera civilizada y eficiente. Durante mucho tiempo, cada uno de los bandos ha atacado al otro, haciéndolo responsable de los miles de problemas que vivimos, culpando al adversario de cualquier cosa, criticándolo, evidenciando sus defectos, en fin, tratando de diferenciarse de eso que ataca, convirtiéndonos prácticamente, en seres de especies diferentes. Tristem...

Diálogo de sordos

Desde el lunes 16 de abril siento que hemos regresado a los días previos a los eventos de abril del 2002. Los cacerolazos, expresión del sentimiento de impotencia de un sector de la población, se tratan de tapar con cohetes y música. La violencia en la calle, producto de una incapacidad para definir la situación que estamos viviendo, es endosada a cada uno de los bandos. Escribir estas líneas no ha sido sencillo, ya que tratar de analizar la situación en la cual vivimos se torna complicado. Si bien es cierto que todo ciudadano tiene el derecho de exigir que se le reconozca como tal, que el ordenamiento jurídico debe ser respetado, debemos aceptar que nosotros, como sociedad, por lo general solo exigimos el cumplimiento de las leyes cuando es en nuestro beneficio. Durante estos catorce años el gobierno ha logrado un apoyo popular inmenso, producto de la manera como las clases populares han sido excluidas y abandonadas por el resto de la sociedad. No hace falta que hagamos un análisis ...

El Cristo de los pobres de latinoamerica y mi amiga Blanca

Cuando comparamos a alguien con Cristo, seguro que ese alguien sale mal parado en la comparación. No hay manera que un ser humano sea superior a Cristo, quien es la imagen del hombre verdadero. Sin embargo, cuando mi amiga Blanca recibió su apartamento en los Valles del Tuy, creo que íntimamente consideró que el presidente era similar a Cristo. Gracias al presidente, luego de muchos años de carencias y de problemas, Blanca tenía un techo donde vivir. Atrás quedó el miedo a la lluvia, lejos estaban las noches en el refugio, lugar donde vivió casi dos largos años. El sueño de su vida se había cumplido, gracias al presidente. Sin embargo, poco tiempo pasó para que la angustia retornara a la vida de mi amiga Blanca. Me lo contó con sus ojos llenos de un miedo al futuro. Su cara, acostumbrada a arrugarse para seguir caminando, no importa la carga que lleve en la espalda ni lo que perdió en el camino, esta vez se presentaba diferente. Esa cara, acostumbrada a llevar sol y agua, a ser ...

La felicidad de Blanca y lo que mi madre no entiende

Mientras la veo caminando rampa abajo, veo lo delgada que es, los años que carga en su espalda, las noches de angustia y quien sabe cuantas penas que su rostro surcado de arrugas no refleja. Blanca camina con una sonrisa en la cara, se le ve alegre, como que al fin le sacó algo a la vida, a la dura lucha que mantiene. Me paro a su lado y la saludo, con cariño, no se por qué, pero su forma de ser me hace tenerle aprecio, a pesar que nos conocemos poco. Le pregunto sobre su vida, no la veo desde mediados de diciembre y ya casi se nos fue enero. Alegre me cuenta que al fin le adjudicaron el apartamento, que a su hija también. Dos años su hija, uno y algo ella viviendo en los refugios, pero al fin les dieron las llaves. Esa noticia me alegra sinceramente, definitivamente, me hace ser feliz el hecho que ahora Blanca y su hija tengan un techo, que no tengan que temer por la lluvia, que puedan decir que tienen casa. Me cuenta unas cuantas cosas más, pero no hay forma de que esconda la alegría...