Somos muy tibios
Me llamó mucho la atención la manera cómo nos comportamos cuando algo nos gusta. Recientemente tuve la oportunidad de asistir con mi hija al concierto de Nelly Furtado y realmente me sorprendió lo poco apasionados en que nos hemos convertido.
Me extraño el ver la actitud de muchos de los asistentes, ya que parecían obligados a estar de espectadores, sus caras eran de aburrimiento total, apenas si expresaban aprobación ante el espectáculo que observaban.
Por un momento me pareció que la presentación no cubría las expectativas de la concurrencia, razón por la cual el comportamiento se explicaba, pero mi sorpresa fue mayor cuando esas mismas personas tomaban fotos, con su cámaras y sus teléfonos, de las entradas y del concierto, por lo cual asumí que no estaban del todo descontentos.
Analizando con un poco más de detenimiento, creo que como país un sector de nosotros hemos entrado en un estado de letargo y de apatía profundo.
Creo que estamos malinterpretando lo que significa ser un ciudadano culto o respetuoso del derecho de los demás, para convertirnos en personas que no sentimos apego por nuestro entorno, que no tenemos interés en lo que nos rodea, razón por la cual, tenemos una conducta totalmente apática hacia todo lo que nos pasa.
¿ A qué se debe esta situación ? Creo que pueden haber muchas explicaciones, todos ellas muy tristes y difíciles de superar.
La primera que se me ocurre es que nos sentimos tan merecedores de lo que tenemos y de mucho más, que no hay nada que satisfaga nuestro espíritu, por lo cual, estamos hastiados de nuestro entorno.
Otra posible explicación es que no somos capaces de expresar nuestras emociones, tenemos miedo de lo que las demás personas piensen sobre nosotros, entonces asumimos una pose de superioridad para esconder nuestros verdaderos sentimientos.
Sin importar cuál es la causa de nuestra apatia, esto provoca que no nos ocupemos, con el suficiente empeño, de las cosas que ocurren a nuestro alrrededor. Nos quejamos, pero solo en nuestro entorno, nos amargamos y afectamos a nuestras familias, pero no somos capaces de dar un paso adelante y tratar de hacer algo más.
Creo que la pasión mueve al mundo, siempre que sea dentro de los límites del respeto y la justicia, sin pasión no evolucionamos como seres humanos, no mejoramos.
Debemos expresar lo que sentimos, con la pasión con lo que lo sentimos, no debemos ahogar nuestros sentimientos porque los consideremos inadecuados, lo inadecuado es permitir el irrespeto, incluso a nosotros mismos.
Me extraño el ver la actitud de muchos de los asistentes, ya que parecían obligados a estar de espectadores, sus caras eran de aburrimiento total, apenas si expresaban aprobación ante el espectáculo que observaban.
Por un momento me pareció que la presentación no cubría las expectativas de la concurrencia, razón por la cual el comportamiento se explicaba, pero mi sorpresa fue mayor cuando esas mismas personas tomaban fotos, con su cámaras y sus teléfonos, de las entradas y del concierto, por lo cual asumí que no estaban del todo descontentos.
Analizando con un poco más de detenimiento, creo que como país un sector de nosotros hemos entrado en un estado de letargo y de apatía profundo.
Creo que estamos malinterpretando lo que significa ser un ciudadano culto o respetuoso del derecho de los demás, para convertirnos en personas que no sentimos apego por nuestro entorno, que no tenemos interés en lo que nos rodea, razón por la cual, tenemos una conducta totalmente apática hacia todo lo que nos pasa.
¿ A qué se debe esta situación ? Creo que pueden haber muchas explicaciones, todos ellas muy tristes y difíciles de superar.
La primera que se me ocurre es que nos sentimos tan merecedores de lo que tenemos y de mucho más, que no hay nada que satisfaga nuestro espíritu, por lo cual, estamos hastiados de nuestro entorno.
Otra posible explicación es que no somos capaces de expresar nuestras emociones, tenemos miedo de lo que las demás personas piensen sobre nosotros, entonces asumimos una pose de superioridad para esconder nuestros verdaderos sentimientos.
Sin importar cuál es la causa de nuestra apatia, esto provoca que no nos ocupemos, con el suficiente empeño, de las cosas que ocurren a nuestro alrrededor. Nos quejamos, pero solo en nuestro entorno, nos amargamos y afectamos a nuestras familias, pero no somos capaces de dar un paso adelante y tratar de hacer algo más.
Creo que la pasión mueve al mundo, siempre que sea dentro de los límites del respeto y la justicia, sin pasión no evolucionamos como seres humanos, no mejoramos.
Debemos expresar lo que sentimos, con la pasión con lo que lo sentimos, no debemos ahogar nuestros sentimientos porque los consideremos inadecuados, lo inadecuado es permitir el irrespeto, incluso a nosotros mismos.
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