Protegiendo a la población civil

Para todos los que se consideren hombres de bien, la guerra es algo que hay que evitar a toda costa.
Muchas veces hemos visto y hemos estudiado, las consecuencias de los diferentes conflictos armados. La situación en Libia no es muy diferente a los demás conflictos que el hombre, por diferentes razones, tiende a crear en forma muy frecuente.
Esta claro que el actual gobierno libio es una dictadura en la cual no se respetan los derechos básicos de los libios. Durante más de cuarenta años una persona a gobernado de manera unilateral los destinos de seis millones de personas, así que no hay forma de defender ese régimen. No hay avances tecnológicos, sociales, urbanos o económicos que justifiquen que una persona se autoproclame como la única autoridad de un país, decidiendo la vida y el futuro de sus connacionales.
Esta situación llevó a que parte de la sociedad decidiera protestar, algo justo, y exigir un cambio de gobierno. Pero es aquí en donde caemos en lo más difícil de las elecciones. Cuando una sociedad decide protestar, tiene dos opciones, una es la forma pacifica y en diálogo, procurando lograr un acuerdo entre las partes, para encontrar el camino que lleve a ese pueblo a situaciones en las cuales el respeto y la convivencia sean la norma de vida.
Estos procesos son largos y lentos, necesitan gran cantidad de paciencia y estar conscientes que quien detenta el poder, hará lo imposible por hacer fracasar los intentos de acuerdo, de manera de poder perpetuarse en su posición.
La otra opción es la vía armada, la cual puede ser muy rápida, con grandes pérdidas humanas y económicas. Esta vía por lo general seduce tanto a quien se encuentra en el poder, como a aquellos que se encuentran oprimidos. Se tiene la idea que al vencer al oponente se resuelve la situación y se encontrará el camino para un mejor futuro.
Es triste constatar que en la mayoría de las situaciones violentas, no se resuelve el problema de fondo que llevó a esa situación a la sociedad. Por la vía de la violencia solo se consigue desplazar por la fuerza a quién detenta el poder, para sustituirlo por otro que detentará el poder y que se verá en la necesidad de usar la fuerza para mantener el control.
El caso de Libia es un triste caso donde estamos observando que se produjo una guerra civil y, con la intensión de proteger a los inocentes, las fuerzas de la coalición han desplegado intensos ataques aéreos, con la finalidad de evitar que las fuerzas del gobierno se enfrenten de forma violenta con todos aquellos que consideran sus enemigos.
Sin embargo, creo que será muy difícil que la situación pueda ser resuelta en forma diferente a la guerra. Se profundizará la guerra entre las partes, lo cual generará un vencedor y un vencido.
Es decir, un opresor y un oprimido. Eso, sin tomar en cuenta la cantidad de personas que están muriendo en este proceso.
Creo que como sociedad, debemos observar con detenimiento todas estas situaciones y procurar optar por lograr el consenso y la salida pacífica a todos nuestros problemas.

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