Somos muy egoistas
Muchas veces nos jactamos que somos un pueblo colaborador, bondadoso y dispuesto a ayudar. Esto, según mi entender, solo sucede cuando hay una catástrofe grande que nos hace reaccionar, que nos toca profundamente y remueve nuestra sensibilidad como seres humanos. En caso contrario, somo muy egoístas, somos personas que solo pensamos en nuestros propios intereses y nos tiene sin cuidado lo que suceda a la persona que tenemos al lado.
Supongo que muchas personas ante una observación como la que acabo de hacer pensaran que estoy totalmente equivocado, que el venezolano se caracteriza por su amabilidad y por ser acogedor.
Solo observemos nuestro comportamiento cotidiano y nos daremos cuenta del mito en el cual vivimos.
Nuestra actuación en misa es una muestra de nuestro egoísmo. Hace semanas se celebro una misa en honor al Niño Jesús de Praga, hubo grupos que se organizaron para adornar la iglesia, hacer las lecturas, todo muy bien, pero, en virtud de que se esperaba una asistencia masiva a la misa de las 12:30 pm, la gente llego temprano y entraron a guardar sus puestos en la misa de las 11:30 am.
Debido a que no era esa la misa a la cual asistirían y, solo estaban guardando sus puestos, el comportamiento fue el que mantenemos cuando estamos en la sala de espera de un consultorio o esperando para entrar al cine. Conversaciones, risas, chiquitos corriendo por toda la iglesia, todo esto sin importar que se estaba celebrando una misa a la cual asistieron unas personas que trataban de seguirla. Esto es solo un ejemplo.
Fijemos la atención en el comportamiento cuando dejamos a nuestros hijos en la puerta del colegio, no nos importa para nada que tengamos personas detrás esperando para dejar a sus hijos, nos bajamos del carro, buscamos el morral, bolso o maletín que usan nuestros hijos, les arreglamos el pelo, le damos dinero, consejos, los besamos y esperamos que entren, todo esto sin tener el mas mínimo cargo de conciencia que estamos haciendo perder el tiempo a los demás, en este momento, estamos siendo padres responsables y cumpliendo con nuestros deberes.
Pero veamos un poco mas, en nuestros trabajos nunca nos planteamos revisar los valores de la empresa para la cual trabajamos, para nada. Cumplimos nuestro trabajo en la forma mas correcta y efectiva que podemos, sin importar las consecuencias de nuestros actos.
Tal como lo hicieron los carceleros de los campos de concentración nazi, nosotros seguimos las ordenes y ejecutamos las instrucciones, de manera de lograr los objetivos fijados. Y esto solo por lograr ganar el suficiente dinero que nos permita vivir bien a nosotros y a nuestra familia, pero principalmente por una satisfacción personal.
Entonces, donde esta el venezolano que piensa en el bien colectivo? sencillamente no existe, solo pensamos en nosotros mismos y, en virtud de eso, actuamos por nuestro propio beneficio. Somos capaces de entregar a nuestro hermano, con la finalidad de evitarnos un problema u obtener alguna ganancia.
De esta forma, no votamos, no asumimos responsabilidades, no exigimos nuestros derechos colectivos y, de una forma u otra, ratificamos vivir en un sistema que cada día es menos libre y que se nutre de nuestro egoísmo.
Así, no hay líder que buscar, solo nosotros, asumiendo nuestra responsabilidad como sociedad lograremos mejorar.
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