Qué representa el 7-10 para mi
Creo que el 7 de octubre representa una fecha importante para la mayoría de los venezolanos. Muchos de nosotros teníamos la esperanza de un cambio de gobierno, que nos permitiera ver un futuro más prometedor, con más oportunidades, más paz y tranquilidad.
Como todo lo que implica llegar a acuerdos y someter a la opinión pública propuestas, ese domingo necesariamente un grupo resultaría favorecido y otro no. Yo me encontré en el grupo en el cual mis aspiraciones no resultaron favorecidas. Debo aceptar que ha sido muy duro, nunca pensé que el resultado de una elección presidencial me afectara tanto. Esta ha sido una semana en la cual la desolación se ha hecho presente en mis días.
Ahora bien, he tratado de entender, de colocarme en los zapatos de los venezolanos que votaron por mantener este sistema de gobierno, ver con mis ojos lo que ellos defienden y apoyan.
Al hacer ese ejercicio, he tenido que sobreponerme a varios sentimientos antes, el primero de ellos es el sentir que todo está perdido, que no vale la pena estar en Venezuela.
Sentir que no formas parte de este país, que no eres aceptado y que tu manera de pensar y de ser sencillamente no se corresponde a lo que desean las demás personas que viven aquí, es duro, muy duro. Es enfrentarse a una realidad que te dice que salgas de este territorio y que te conviertas en un paria, en un errante, en alguien que no tiene raíces en ninguna parte.
El segundo sentimiento fue el ver al otro como mi oponente. Es muy fácil sentir que aquel que votó por el gobierno esta enfrentado directamente con los que no lo hicimos. Entonces las acciones que se desprenden de esa manera de pensar son muchas, desde cosas tan insignificantes como no volver a pensar en hacer acciones caritativas, evitando ayudar a todo aquel que de alguna u otra manera se identifique con el adversario, hasta cosas tan descabelladas como dejar sin trabajo, si en nuestras manos está, a todo aquel que no tenga nuestras mismas ideas.
Todo esto lo he pensado, y creo que si somos honestos, todos los que nos sentimos tristes lo hemos hecho en algún momento.
Al tratar de comprender al otro, llego a varias conclusiones. La primera de ellas es que el 7-10 cada uno de nosotros votó para defender la forma de vida que considera es la correcta.
Un grupo de venezolanos votamos por tratar de mantener y desarrollar un sistema en el cual el trabajo, el estudio y las libertades económicas y sociales sean la norma. Claro está, muchos de los que conformamos ese grupo hemos tenido, de una u otra forma, oportunidades que nos hacen tener fe en que dentro de esa forma de gobierno todos estaremos mejor y, al decir todos, nos referimos a todo el país.
En el otro lado, los que votaron por el actual gobierno lo hicieron con la esperanza que la justicia social se impondrá y que las necesidades de millones de personas que están en niveles de pobreza y marginalidad sean resueltas. Estas personas necesitan que la sociedad les provea de una manera de vivir humana y digna y, en consecuencia votaron por lo que creen es la forma de obtenerlo.
Es cuestionable alguna de las dos posturas? Podemos decir que una es superior a la otra? Podemos acusar, como muchos lo han hecho que los que votaron por el actual sistema de gobierno son personas cuyas ideas y forma de pensar está equivocada?
Creo que no podemos suponer que ninguna alguna las dos posturas este equivocada, sencillamente es una forma diferente de ver el futuro, desde las realidades y la historia de cada quien.
Es necesario que entendamos que el otro actúa con las mismas motivaciones que actuamos nosotros. Cada uno de nosotros votó en función de su realidad y de sus esperanzas, lo cual es válido y digno de respeto.
Ahora bien, qué hacemos con estas visiones que al parecer son tan diferentes?
Creo que lo primero que debemos hacer es ubicar los puntos de encuentro entre ambos grupos, que si eliminamos la pasión y los rencores, deben ser muchos. En el fondo, todos queremos mayores y mejores niveles de vida, la diferencia es cómo llegar a ellos. Pero es aquí donde la responsabilidad recae en el gobierno.
Somos una nación, un solo pueblo. No somos un pueblo bárbaro que llegó a conquistar a otro pueblo, en el cual el vencido debe subordinarse al vencedor y aceptar las normas como si el hecho de perder las elecciones representara haber caído en la esclavitud.
El gobierno, el presidente electo, debe promover una forma de vida en la cual las necesidades y anhelos de ambos grupos sean satisfechas, ya que ambos grupos somos ciudadanos de este país y tenemos los mismos derechos y, por encima de esos derechos, el solo hecho de ser seres humanos nos confiere una dignidad que debe ser respetada por encima de cualquier ideología.
Entonces, es responsabilidad del gobierno crear las condiciones para que todos podamos vivir en una tierra que nos pertenece, así como es responsabilidad de cada quien respetar la forma de vida, las ideas y la dignidad del otro. Y esto comienza por cosas tan simples como el modo en que nos referimos a aquél que piensa diferente.
El cambio es un proceso que va de lo individual a lo general, una acción, por pequeña que sea, es importante para lograrlo.
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