Las declaraciones del Papa en relación a Venezuela

Los tiempos que nos han tocado vivir han sido marcados por la polarización, no solamente entre afectos al proceso revolucionario y los que lo adversan. La polarización se encuentra en todos los niveles de las relaciones entre los miembros de nuestra sociedad.
Dentro de las personas que adversamos la ideología que sustenta el actual gobierno, existen muchos puntos de vista que no siempre son coincidentes en las causas, consecuencias y formas de resolver la situación que vivimos.
Esta situación genera diferencias, las cuales son sanas y necesarias, ya que los puntos de vista sobre una misma realidad no necesariamente deben ser coincidentes. Cada uno de nosotros, desde su propia experiencia de vida, percibe la realidad de una manera diferente.
Cuando el Papa habla de Venezuela, habla de una realidad vista desde fuera del proceso que estamos viviendo, habla de una realidad que analiza con menos pasión, con información procesada por profesionales en relaciones internacionales, su visión es a través de los ojos de su embajador en nuestro país. Podemos decir que conoce nuestra realidad desde un punto de vista diferente al nuestro.
La violencia con que el gobierno Nacional ha reprimido las protestas ha sido brutal, sin embargo, a pesar que no nos damos cuenta, todo este proceso ha sido muy violento desde su inicio. Cerrar calles, lanzar piedras, quemar tanquetas, son hecho violentos. Cuando en una reunión de condominio de un edificio residencial, las amas de casa proponen " fabricar bombas molotov para defendernos ", estamos frente a una espiral de violencia inmensa.
Dada la situación, ¿Por qué reaccionamos negativamente cuando el Papa nos dice que debemos evitar la violencia?, ¿Proponer que dialoguemos para resolver nuestros problemas es algo impensable?
Entiendo que en una confrontación, una confrontación violenta como la nuestra, ambos bandos desean la victoria, cualquier opinión que no valide los argumentos de uno de los bandos será considerado como un abierto apoyo al bando opositor, pero ¿sobre cuántos cadáveres debemos construir nuestras victorias?. Tarde o temprano deberemos dialogar, Dios quiera que antes que aumente el número de muertes, o, tristemente, dialogaremos cuando nos demos cuenta del elevado costo en vidas de la confrontación, pero tendremos que dialogar. Una sociedad no es viable sin medios pacíficos para resolver las diferencias, la violencia no soluciona nada, lo único que genera es mayor resentimiento, mayor odio y muchísimo dolor.
Desconfiar del Papa por pedir que dialoguemos, por pedir que cese la violencia, es solo procurar mantener la confrontación en los niveles en los cuales se encuentra o, quizás, en niveles superiores.
Como dije al principio, la realidad se interpreta en base a la experiencia de vida, en mi caso, el diálogo es la única manera de lograr la paz y la justicia. Entiendo a aquellos que no lo consideran una alternativa y los respeto. La diversidad es una de las características de la libertad, libertad por la cual estamos luchando.
La discusión de ideas, sin descalificar al otro, es una de las características de la sociedad que anhelamos, la manera en que lo hagamos mostrará si somos coherentes con la lucha por la libertad y el respeto en la cual estamos sumidos.
Paz y Bien!
P.D. Muchos dicen que, dadas las declaraciones del Papa, él no es infalible, comparto un extracto de un artículo al respecto.

¿QUÉ ES REALMENTE LA INFALIBILIDAD PAPAL Y CUÁNDO ES EL Papa INFALIBLE?

En 1870 El Concilio Vaticano I (reunión de obispos, teólogos, etc) declaró el dogma de la Infalibilidad papal con las siguientes palabras: "El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra (= con autoridad), esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia[2], irreformables." (Constitución dogmática Pastor Aeternus, Cap 4)

O sea, no se declara que todo lo que dice el Papa sea infalible, sólo lo es cuando hace una declaración formal en ciertas condiciones. El propio Catecismo de la Iglesia (-891) nombra tres condiciones que deben reunirse para que una definición pontificia sea ex cathedra:

1- El Papa debe hablar "como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos". (o sea, debe dirigirse a y hablar en nombre de la Iglesia universal, no por cuenta propia expresando su opinión personal)

2- El Papa "proclama por un acto definitivo la doctrina". (Cuando el Papa claramente expresa que la doctrina es definitiva, no puede cambiar)

3- El Papa habla "en cuestiones de fe y moral" (por tanto no es infalible si habla de ciencia, política, economía, deportes o lo rico que está el repollo)

La misión de la Iglesia, y por tanto del papa, es la de preservar pura y sin contaminación la doctrina original cristiana tal como nos fue entregada por los apóstoles, y ninguna declaración ni dogma puede añadir o quitar nada a la doctrina original, sólo clarificarla y preservarla. El Papa no es el autor de la Revelación, sino su infalible intérprete y expositor. No tiene autoridad para quebrantar la ley divina o cambiar un solo ápice de la Escritura. Sus funciones se limitan a trasmitir incólume la fe a través de los siglos.[i]



[i] http://www.es.catholic.net/op/articulos/42365/cat/12/el-dogma-de-la-infalibilidad-papal.html fecha de consulta: 01-05-17

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