El arbitro esta vendido
El problema de Honduras ha despertado uno de los temas que siempre obviamos como personas comunes y corrientes. Durante estas semanas, en casi todos los lugares que frecuento, con las personas que hablo o las conversaciones que se sostienen a mi alrededor, hay una referencia directa a lo sucedido en ese país. Muchos de los comentarios niegan la existencia de un golpe de estado, ya que el presidente tiene una trayectoria de violación de la constitución, entonces era justo que lo destituyeran. Para estos, la OEA y la ONU están compradas, ya que no son objetivas.
El otro grupo repudia el golpe de estado, pero festeja el 04 de Febrero, para estos, en este caso, la ONU y la OEA deben intervenir "inmediatamente" en Honduras.
Esto pone en relieve nuestra concepción de justicia, para todos nosotros la justicia es buena cuando es a favor de nuestros intereses, si es así, somos fieles seguidores de la norma, pero si por casualidad la justicia no se ajusta a nuestros intereses, entonces la corrupción a tocado tanto el sistema que estamos "necesitados" de unas fuerzas que militarmente restituyan el orden.
Esta situación es solo el reflejo de nuestra manera de ver la vida, cuando día a día no entendemos que no somos el centro del universo, que nuestras necesidades no justifican en absoluto el explotar al otro, o siquiera el irrespetarlo, este comportamiento acumula ese desprecio absoluto por una justicia realmente ciega.
Frecuentemente cometemos el error de emitir juicios de valor sobre las demás personas sin entender su realidad, juicios que muchas veces afectan moralmente al otro, pero que hacemos de una manera muy alegre, sin darnos cuenta que de esta manera estamos generando ese irrespeto que nos está llevando hacia este estado de entropia en el cual vivimos.
Nos estamos olvidando de las reglas básicas de convivencia, nos olvidamos que al enseñar a nuestros hijos que a los maestros y profesores se les debe tratar de "usted", no les estamos inculcando miedo, les estamos inculcando un respeto por las personas mayores, que más tarde se traducirá en un respeto hacia nosotros mismos de parte de ellos. Ese respeto hará que respeten al otro, por anciano, por ser ser humano. Ese tipo de detalle, el saber aceptar que en la vida diaria no siempre tenemos la razón y que cuando actuamos mal, nuestras acciones deben tener una consecuencia, nos tiene que llevar a tener una conciencia autocritica como sujetos y como sociedad.
Debemos empezar a quitar la viga de nuestro ojo, antes de ver la paja en el ojo del vecino.
El otro grupo repudia el golpe de estado, pero festeja el 04 de Febrero, para estos, en este caso, la ONU y la OEA deben intervenir "inmediatamente" en Honduras.
Esto pone en relieve nuestra concepción de justicia, para todos nosotros la justicia es buena cuando es a favor de nuestros intereses, si es así, somos fieles seguidores de la norma, pero si por casualidad la justicia no se ajusta a nuestros intereses, entonces la corrupción a tocado tanto el sistema que estamos "necesitados" de unas fuerzas que militarmente restituyan el orden.
Esta situación es solo el reflejo de nuestra manera de ver la vida, cuando día a día no entendemos que no somos el centro del universo, que nuestras necesidades no justifican en absoluto el explotar al otro, o siquiera el irrespetarlo, este comportamiento acumula ese desprecio absoluto por una justicia realmente ciega.
Frecuentemente cometemos el error de emitir juicios de valor sobre las demás personas sin entender su realidad, juicios que muchas veces afectan moralmente al otro, pero que hacemos de una manera muy alegre, sin darnos cuenta que de esta manera estamos generando ese irrespeto que nos está llevando hacia este estado de entropia en el cual vivimos.
Nos estamos olvidando de las reglas básicas de convivencia, nos olvidamos que al enseñar a nuestros hijos que a los maestros y profesores se les debe tratar de "usted", no les estamos inculcando miedo, les estamos inculcando un respeto por las personas mayores, que más tarde se traducirá en un respeto hacia nosotros mismos de parte de ellos. Ese respeto hará que respeten al otro, por anciano, por ser ser humano. Ese tipo de detalle, el saber aceptar que en la vida diaria no siempre tenemos la razón y que cuando actuamos mal, nuestras acciones deben tener una consecuencia, nos tiene que llevar a tener una conciencia autocritica como sujetos y como sociedad.
Debemos empezar a quitar la viga de nuestro ojo, antes de ver la paja en el ojo del vecino.
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