La carcel del rodeo y nuestra sociedad
Los hechos ocurridos en la última semana en la cárcel de El Rodeo ponen de manifiesto el estado de abandono en que se encuentran los excluidos de nuestra sociedad.
Esta situación no es nueva, el abandono en el cual están sumidos todos los ciudadanos que cumplen una condena o están a la espera de una sentencia es un problema estructural que se ha agravado con el paso del tiempo.
Esta situación pareciera no interesarle a nadie si hacemos un análisis ligero de la misma. Las personas son condenadas y enviadas a estos sitios de reclusión, en los que el hacinamiento y las pésimas condiciones higiénicas se combinan con la falta de programas para rehabilitar a los que cumplen una condena, generando entonces un subgrupo social, una comunidad, donde la violencia de todo tipo es la norma de conducta.
Al realizar un análisis como el anterior, podríamos llegar a la conclusión que los reclusos son los únicos responsables de su suerte. Sería un análisis muy pobre, ya que debemos preguntarnos como punto de inicio cuál es la razón por la cual una persona delinque por primera vez. Sin embargo, sobre ese punto hay miles de estudios que explican las razones de la delincuencia, muchos de ellos muy acertados, dibujando un problema social complejo de abordar y de resolver.
Sin embargo, si solamente revisamos el problema de las cárceles, podemos observar que existe un componente adicional que pareciera que no se está tomando en cuenta; el origen de las armas que se encuentran en los centros penitenciarios.
Las cifras publicadas en la prensa nacional nos muestran miles de balas disparadas, cientos de pistolas, revólveres, ametralladoras y granadas de mano usadas en los diferentes motines ocurridos en estos dos centros penitenciarios. Cómo llegaron a manos de los reclusos estas armas?, quién las vendió? cómo las pagaron los reclusos?.
Si nos detenemos a pensar la reacción en las otras cárceles ante los sucesos de El Rodeo I y II, podemos esperar que la población penitenciara debe estar en un proceso armamentista en estos momentos.
Adicionalmente, todos aquellos que de una manera se lucran de este mercado ilegal deben estar recibiendo inmensas cantidades de dinero, producto no solo de vender estas armas, sino de mantener esta situación en el sistema penitenciario nacional, de manera de poder lucrarse a costa de la vida de los internos.
Es realmente vergonzoso el encontrar que se mantiene una situación de muerte, de violencia, de vivir al margen de los derechos del ser humano, con el solo fin de lucrarse.
Este dinero es un dinero proveniente de la sangre, esta violencia es propiciada con la finalidad de ganar dinero.
Pero lo más triste es que si volteamos la mirada, seguramente encontraremos situaciones similares en los hospitales, donde los enfermos sin recursos tendrán que enfrentarse con mafias que se aprovechan de sus males, la misma situación ocurrirá en los refugios de los damnificados.
Situaciones menos apremiantes como renovar la licencia o sacar el pasaporte generan altos niveles de corrupción, imaginemos cuanto lucro se puede obtener cuando la vida de un ser humano esta en juego.
Entonces viene la pregunta, es solo la violencia directa la que nos esta matando? no podemos decir que nuestras ansias de beneficio, nuestras ganas de poseer siempre más está generando una sociedad donde no importa el origen de la ganancia?.
Hoy estamos viendo lo que sucede en El Rodeo y al parecer no nos importa, mañana veremos muchos más escándalos y tampoco nos importará. Cuál es la razón de esta indolencia? La indolencia nace en nuestras ganas de tener siempre más, sin importar la manera.
Es aquí donde debemos entender que la posición personal si importa, al no pretender que el fin justifica los medios, podemos comportarnos como seres humanos, no como predadores, creando una sociedad en la cual el ser humano no sea sencillamente una mercancía.
Es necesario emprender un viaje hacia dentro de nosotros mismos y buscar la esencia humana que tenemos, de manera de poder actuar en concordancia con ella.
Esta situación no es nueva, el abandono en el cual están sumidos todos los ciudadanos que cumplen una condena o están a la espera de una sentencia es un problema estructural que se ha agravado con el paso del tiempo.
Esta situación pareciera no interesarle a nadie si hacemos un análisis ligero de la misma. Las personas son condenadas y enviadas a estos sitios de reclusión, en los que el hacinamiento y las pésimas condiciones higiénicas se combinan con la falta de programas para rehabilitar a los que cumplen una condena, generando entonces un subgrupo social, una comunidad, donde la violencia de todo tipo es la norma de conducta.
Al realizar un análisis como el anterior, podríamos llegar a la conclusión que los reclusos son los únicos responsables de su suerte. Sería un análisis muy pobre, ya que debemos preguntarnos como punto de inicio cuál es la razón por la cual una persona delinque por primera vez. Sin embargo, sobre ese punto hay miles de estudios que explican las razones de la delincuencia, muchos de ellos muy acertados, dibujando un problema social complejo de abordar y de resolver.
Sin embargo, si solamente revisamos el problema de las cárceles, podemos observar que existe un componente adicional que pareciera que no se está tomando en cuenta; el origen de las armas que se encuentran en los centros penitenciarios.
Las cifras publicadas en la prensa nacional nos muestran miles de balas disparadas, cientos de pistolas, revólveres, ametralladoras y granadas de mano usadas en los diferentes motines ocurridos en estos dos centros penitenciarios. Cómo llegaron a manos de los reclusos estas armas?, quién las vendió? cómo las pagaron los reclusos?.
Si nos detenemos a pensar la reacción en las otras cárceles ante los sucesos de El Rodeo I y II, podemos esperar que la población penitenciara debe estar en un proceso armamentista en estos momentos.
Adicionalmente, todos aquellos que de una manera se lucran de este mercado ilegal deben estar recibiendo inmensas cantidades de dinero, producto no solo de vender estas armas, sino de mantener esta situación en el sistema penitenciario nacional, de manera de poder lucrarse a costa de la vida de los internos.
Es realmente vergonzoso el encontrar que se mantiene una situación de muerte, de violencia, de vivir al margen de los derechos del ser humano, con el solo fin de lucrarse.
Este dinero es un dinero proveniente de la sangre, esta violencia es propiciada con la finalidad de ganar dinero.
Pero lo más triste es que si volteamos la mirada, seguramente encontraremos situaciones similares en los hospitales, donde los enfermos sin recursos tendrán que enfrentarse con mafias que se aprovechan de sus males, la misma situación ocurrirá en los refugios de los damnificados.
Situaciones menos apremiantes como renovar la licencia o sacar el pasaporte generan altos niveles de corrupción, imaginemos cuanto lucro se puede obtener cuando la vida de un ser humano esta en juego.
Entonces viene la pregunta, es solo la violencia directa la que nos esta matando? no podemos decir que nuestras ansias de beneficio, nuestras ganas de poseer siempre más está generando una sociedad donde no importa el origen de la ganancia?.
Hoy estamos viendo lo que sucede en El Rodeo y al parecer no nos importa, mañana veremos muchos más escándalos y tampoco nos importará. Cuál es la razón de esta indolencia? La indolencia nace en nuestras ganas de tener siempre más, sin importar la manera.
Es aquí donde debemos entender que la posición personal si importa, al no pretender que el fin justifica los medios, podemos comportarnos como seres humanos, no como predadores, creando una sociedad en la cual el ser humano no sea sencillamente una mercancía.
Es necesario emprender un viaje hacia dentro de nosotros mismos y buscar la esencia humana que tenemos, de manera de poder actuar en concordancia con ella.
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