Ser seres decentes y cabales
Hoy, al llegar a la misa de 11:30 a.m., había un sacerdote nuevo. Como es mi costumbre, todo cambio de entrada me produce cierto temor. Pensé por un momento que estaríamos frente un sacerdote ultra conservador que nos llamaría la atención por no ir los domingos a misa, cosa que nunca he entendido por qué hacen el llamado de atención a los que estamos en la misa. Sin embargo, ya estábamos en la misa, Dios es más importante que los instrumentos por medio de los que se vale para hacer llegar su palabra, así que sigamos adelante.
El evangelio de hoy termina con la frase DAR AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS, frase que el sacerdote pidió que la leyéramos juntos. Su homilía se basó en explicar el contexto en el cual Cristo usó esta frase, explicando que el mensaje detrás de la misma era que el Cesar no era Dios, aunque muchos lo pensaran así. Interesante análisis, pero aún lo más interesante estaba por venir. El sacerdote entre las cosas que indicó que había que dar a Dios era adoración, oración, respeto y que para eso estábamos en la misa, pero que al salir, deberíamos ser CRISTIANOS CABALES, CIUDADANOS CABALES, PERSONAS CABALES. Acto seguido pasó a narrar que para serlo, hay que cumplir nuestras obligaciones, saludar a la gente, sonreír al vecino y al familiar, procurar ser solucionadores de problemas.
Este punto es muy interesante, SOLUCIONADORES DE PROBLEMAS, lo cual definió en forma muy sencilla como la persona que procura cumplir con sus responsabilidades de la mejor manera posible, algo tan simple que hasta parece tonto. Cumplir con nuestras responsabilidades, es decir, manejar con prudencia y respeto por las leyes y por el otro, con nuestro trabajo, con nuestras obligaciones familiares, con nuestra parte en la sociedad. En esto radica la revolución cristiana, en comenzar por nosotros un cambio que generará un cambio general.
A veces parece que estos cambios son inútiles, es como tratar de mantener el agua agarrada en un puño, pero si somos persistentes, cada uno en lo suyo, podemos construir una sociedad donde la justicia no sea una palabra hueca y sin sentido. Podremos lograr una sociedad de respeto mutuo y entendimiento.
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