la crisis eléctrica y las testigos de Enmaus
Siempre me llamó la atención el relato sobre los testigos de Enmaus, ya que nunca lograba comprender cómo es que, luego de estar durante largo tiempo con el maestro, estos dos hombres no lograban reconocerlo.
Con el paso del tiempo logro entender que la tristeza y la depresión en la cual se encontraban les impedía ver claramente a quien tenían delante. Era tal el estado de ánimo por el cual atravesaban, que solo hasta que el maestro en forma intencional los obligó a entender de quien se trataba, los discípulos no lo reconocieron.
Nuestra actual situación es similar, es tal el estado de ánimo en el cual nos encontramos como sociedad que no logramos ver la realidad en la cual estamos inmersos, solo hasta que la realidad nos golpea el rostro y nos obliga a ver.
La crisis eléctrica es una muestra de ello. Durante estos 11 años hemos invertido cuantiosos recursos y esfuerzos en combatirnos entre nosotros.
La oposición ha marchado, brincado, bailado, quemado cauchos, depositado dinero y demás esfuerzos para tratar de combatir al oficialismo. El oficialismo por su parte ha comprado y expropiado emisoras de radio y tv, presionado a los periódicos, invertido en publicidad a manos llenas, ha gastado fortunas en dotar a las policías y a la GN en equipos antimotines, que han sido usados sin escatimar en gastos, para aplastar a la oposición. Resultado, durante estos 11 años el país ha entrado en un nivel de deterioro tal que la calidad de vida del ciudadano, sea opositor u oficialista, cada vez es peor.
La realidad nos hace ver que este no es el camino. No hay manera de concebir un futuro bajo este nivel de intolerancia, buscando solamente el aplastar al otro. La crisis eléctrica es solo un detalle, pero hay más, mucho más.
El infierno en el cual viven los presos en las cárceles venezolanas es solo el lado visible del grave problema de nuestro sistema de justicia. No hay manera que una sociedad pueda evolucionar sin un sistema de justicia que funcione. Cosas tan sencillas como un leve accidente de tránsito se convierte en un vía crusis, ya que la corrupción y la falta de organismos que velen por el cumplimiento de las leyes hacen que todo sea inmanejable. En qué se traduce esto? en impunidad. Si robas, matas o secuestras no pasa nada, no hay sanción, no hay leyes, no hay nada, por lo cual los índices de violencia se disparan.
Pero peor aún, debido a esto, todo aquel que se mantiene cumpliendo las leyes es considerado algo peor que un estúpido. Exagero? Respeta un semáforo para que sientas la presión de la sociedad obligándote a incumplir las leyes. Eso es una muestra de una sociedad corrupta.
Los hospitales y las escuelas públicas son otros ejemplos de un desastre absoluto.
Entonces, estamos frente a una realidad terrible y solo hemos tomado conciencia de la crisis eléctrica porque afecta a nuestro gueto. Porque no vamos a tener televisión y no podremos hacer la comida.
El primero de enero la población de Caracas protestó del racionamiento eléctrico porque no pudimos ir al cine, nadie habló en un primer momento de la cantidad de gente que perdería su empleo, no, el problema era mi derecho a divertirme.
Mientras no veamos en perspectiva la realidad y no reconozcamos cuál es realmente el problema, creo que pasaremos no 11, sino muchos más años en esta inútil pelea, que a fin de cuentas, beneficia a quien tiene el poder, ya que posee la manera de financiar mayores medios para mantenerse.
Hay que sembrar conciencia que el único plan B que existe es tratar de hacer de nuestro país un país vivible. No podemos seguir pensando que nosotros somos los buenos y los otros son los malos, ya que esa forma de pensar es excluyente.
Tenemos que pensar que nosotros TODOS tenemos un problema al cual entre TODOS tenemos que buscarle una solución.
Hay violentos y radicales, si, pero también hay conciliadores y gente razonable y entre TODOS podemos caminar hacia un mejor futuro.
Con el paso del tiempo logro entender que la tristeza y la depresión en la cual se encontraban les impedía ver claramente a quien tenían delante. Era tal el estado de ánimo por el cual atravesaban, que solo hasta que el maestro en forma intencional los obligó a entender de quien se trataba, los discípulos no lo reconocieron.
Nuestra actual situación es similar, es tal el estado de ánimo en el cual nos encontramos como sociedad que no logramos ver la realidad en la cual estamos inmersos, solo hasta que la realidad nos golpea el rostro y nos obliga a ver.
La crisis eléctrica es una muestra de ello. Durante estos 11 años hemos invertido cuantiosos recursos y esfuerzos en combatirnos entre nosotros.
La oposición ha marchado, brincado, bailado, quemado cauchos, depositado dinero y demás esfuerzos para tratar de combatir al oficialismo. El oficialismo por su parte ha comprado y expropiado emisoras de radio y tv, presionado a los periódicos, invertido en publicidad a manos llenas, ha gastado fortunas en dotar a las policías y a la GN en equipos antimotines, que han sido usados sin escatimar en gastos, para aplastar a la oposición. Resultado, durante estos 11 años el país ha entrado en un nivel de deterioro tal que la calidad de vida del ciudadano, sea opositor u oficialista, cada vez es peor.
La realidad nos hace ver que este no es el camino. No hay manera de concebir un futuro bajo este nivel de intolerancia, buscando solamente el aplastar al otro. La crisis eléctrica es solo un detalle, pero hay más, mucho más.
El infierno en el cual viven los presos en las cárceles venezolanas es solo el lado visible del grave problema de nuestro sistema de justicia. No hay manera que una sociedad pueda evolucionar sin un sistema de justicia que funcione. Cosas tan sencillas como un leve accidente de tránsito se convierte en un vía crusis, ya que la corrupción y la falta de organismos que velen por el cumplimiento de las leyes hacen que todo sea inmanejable. En qué se traduce esto? en impunidad. Si robas, matas o secuestras no pasa nada, no hay sanción, no hay leyes, no hay nada, por lo cual los índices de violencia se disparan.
Pero peor aún, debido a esto, todo aquel que se mantiene cumpliendo las leyes es considerado algo peor que un estúpido. Exagero? Respeta un semáforo para que sientas la presión de la sociedad obligándote a incumplir las leyes. Eso es una muestra de una sociedad corrupta.
Los hospitales y las escuelas públicas son otros ejemplos de un desastre absoluto.
Entonces, estamos frente a una realidad terrible y solo hemos tomado conciencia de la crisis eléctrica porque afecta a nuestro gueto. Porque no vamos a tener televisión y no podremos hacer la comida.
El primero de enero la población de Caracas protestó del racionamiento eléctrico porque no pudimos ir al cine, nadie habló en un primer momento de la cantidad de gente que perdería su empleo, no, el problema era mi derecho a divertirme.
Mientras no veamos en perspectiva la realidad y no reconozcamos cuál es realmente el problema, creo que pasaremos no 11, sino muchos más años en esta inútil pelea, que a fin de cuentas, beneficia a quien tiene el poder, ya que posee la manera de financiar mayores medios para mantenerse.
Hay que sembrar conciencia que el único plan B que existe es tratar de hacer de nuestro país un país vivible. No podemos seguir pensando que nosotros somos los buenos y los otros son los malos, ya que esa forma de pensar es excluyente.
Tenemos que pensar que nosotros TODOS tenemos un problema al cual entre TODOS tenemos que buscarle una solución.
Hay violentos y radicales, si, pero también hay conciliadores y gente razonable y entre TODOS podemos caminar hacia un mejor futuro.
Me ha conmovido el comentario del Plan B. Ese también es mi plan B.
ResponderEliminarUn abrazo Ricardo