Cuando no queda alternativa, esperar contra toda adversidad

Estas últimas semanas han sido realmente duras para el mundo financiero. Al parecer el indice de precios al consumidor extremadamente alto y absurdamente manipulado, generó la ira del gobierno y se encendió la maquina de represión y la búsqueda de un culpable.
El problema es que el común de las personas consideran que este es un problema de una cantidad de "carajitos" que se hicieron ricos especulando con algo difícil de comprender, como son las "permutas" y que ahora les están pasando factura.
El problema es mucho más serio que eso, es algo que nos va a afectar a todos por igual. Estamos presenciando la eliminación de la posibilidad de cambiar nuestra moneda a cualquier otra moneda. Mucha gente cree que por el hecho de no viajar y solo vivir en bolívares, el problema no les afecta. Lastimosamente es mucho peor, esta prohibición lo que implica es que TODO lo que consumimos, bien sean alimentos, ropa, zapatos, licores, libros, discos, electrodomésticos, carros, cosméticos, medicinas, etc., etc., etc., de ahora en adelante solo podrá ser adquirido en caso que sea considerado prudente, beneficioso o justificable.
Detengámonos un momento en este detalle, ¿quién determina que cosa es justificable?, por ejemplo, en mi caso, no consumo alcohol, por lo cual, si yo fuera el funcionario de turno, decidiría que el alcohol no es primordial, con lo cual no adjudicaría ni un solo dolar para la importación de bebidas alcohólicas o los insumos para su producción. Pero tengo más, no como carnes rojas, es decir, que tampoco permitiría el "derrochar" los dólares de la nación en algo tan dañino como la carne roja. Igualmente no me gustan los ritmos afrolatinos, como tampoco las novelas latinoamericanas, tampoco fumo, así que como funcionario encargado de decidir el correcto uso de los dólares escasos, creo que la mitad de la población estaría muy afectada con mis decisiones. Esta es exactamente la situación.
Nuestra forma de vida, nuestros gustos, son producto de nuestro poder de compra y de la cantidad de productos que existan en el mercado. Al no disponer de la libertad de elegir si mantener mis bolívares o importan algo, están entrando en mi casa directamente, están invadiendo mi despensa, mis gavetas. Ya no soy libre para decidir que quiero comer o beber, ya no puedo escoger que usar, solo puedo adquirir lo que un funcionario determinado, sin darme la posibilidad de discusión o de llegar a un acuerdo, decide.
Esta es la realidad que tenemos, nuestras libertades, las pequeñas, las del día a día, se limitan cada día más. No estamos hablando de cosas tan "etéreas" como las libertades civiles o la libertad de expresión, estamos hablando de ir a la bodega, al abasto y encontrarnos que lo que se venden no es lo que nosotros queremos comprar, lo que en esos anaqueles está, es lo que alguien decidió que debería estar, en base no a la demanda de productos, en base a cualquier criterio ajeno al consumidor, ajeno a la persona, ajeno al pueblo.
Es aquí en donde hace falta tener esperanzas que podemos caminar hacia un mejor futuro, tratando de hacer entender a las autoridades que este camino solo lograra que seamos mucho más pobres.

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