El hijo de José Vicente y la hija de Dania García

Recién subía a comer, tenia las ideas dando vueltas en la cabeza, pero me llamó la atención mi compañero José Vicente con una cajita feliz en la mano y de la otra, un nené que no despegaba del suelo un metro. La cara de José Vicente era de una ternura tremenda y, al atravesar las mesas para sentarse con su hijo a comer, todos los que estábamos alrededor nos jugamos con el niño o, por lo menos, le ofrecimos una sonrisa.
Es una situación que todos de una u otra forma hemos vivido. Cuando llegamos a nuestros lugares de trabajo con nuestros hijos, consientes que no será un día fácil, ya que lograr atenderlos y ocuparnos de nuestras obligaciones laborales en forma simultánea es, en la mayoría de las veces, una tarea cuesta arriba.
Sin embargo, nos sentimos bendecidos por tener con nosotros a nuestros hijos, a pesar que podamos estar molestos, que tengamos muchas cosas que atender, en el fondo, sentimos una gran alegría por cada cosa que nos regalan en el día a día nuestros niños.
Muchas veces olvidamos que son niños y que necesitan poco a poco el aprender a comportarse, pero sin embargo, la gran mayoría de los padres, sienten con inmensa felicidad la presencia de sus hijos.
Ese día, cuando llegó José Vicente con su hijo, recién leía la noticia que Dania García, periodista cubana, activista de organizaciones que defienden los derechos humanos en Cuba, había sido condenada a prisión durante un año y ocho meses. Los cargos, violencia doméstica, contra su hija de 23 años. La opinión de la hija al respecto, "es bueno que mi madre este detenida, para que rectifique su manera de pensar". ¿Dónde ha llegado el régimen cubano?, ¿Es ese el hombre nuevo cubano?, ¿Son esas las acciones que aseguran una justicia social?.
Me parece algo abobinable que dentro de una familia la intolerancia llegue a niveles tales que se envíe a la cárcel a uno de sus miembros por pensar diferente. No es posible que con tu misma sangre no exista la posibilidad de dialogar y de aceptar las diferencia, ni siquiera, al ver que existen posiciones irreconciliables, llegar al silencio y nada más.
Cuando una sociedad llega a este tipo de situaciones, esta enferma, no tiene conciencia de inclusión, no considera al que es o piensa diferente, como un ser igual.
Este tipo de sociedades está lista para masacres y asesinatos en masa, ya que el otro es tan diferente, que no logro identificarme con él.
¿Es esta la sociedad que produce el modelo cubano?, ¿es esta la sociedad que producirá el modelo venezolano?, hay una gran diferencia, en Cuba, las armas solo las tiene el ejercito, en Venezuela, gran parte de la población esta armada. ¿Será la violencia en que vivimos los primeros pasos del hombre nuevo venezolano?

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